Semanas 1–2: la mañana empieza a sentirse distinta
Por primera vez en meses te despertás sin esa pesadez en el costado derecho que ya dabas por descontada. La boca amanece más limpia, sin ese gusto metálico. Tu cuerpo deja de avisarte del hígado antes de que tu cabeza lo recuerde — y esa ausencia, después de tanto tiempo, se siente casi rara.
